RAMON MARGALEF ECOLOGIA PDF

This article uses Spanish naming customs : the first or paternal family name is Margalef. Margalef, one of the most prominent scientists that Spain has produced, [1] [2] [3] worked at the Institute of Applied Biology — , and at the Fisheries Research Institute, which he directed during He created the Department of Ecology of the University of Barcelona, from where he trained a huge number of ecologists, limnologists and oceanographers. In , with the translation into English of his inaugural lecture as a member of the Barcelona Royal Academy of Arts and Sciences, "Information Theory in Ecology", he gained a worldwide audience. Another groundbreaking article, "On certain unifying principles in ecology", published in American Naturalist in , and his book "Perspectives in Ecological Theory" , based on his guest lectures at the University of Chicago , consolidated him as one of the leading thinkers of modern ecology. Some of his most important work includes the application of information theory to ecological studies and the creation of mathematical models for the study of populations.

Author:Kabar Yokinos
Country:Pacific Islands
Language:English (Spanish)
Genre:Marketing
Published (Last):7 November 2016
Pages:191
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ISBN:628-8-39051-730-3
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Mбs urgente que introducir el tema con una definiciуn de ecologнa serнa quizб contemplar lo que no es o no era ecologнa. Afortunadamente, la lengua espaсola acoge los dos tйrminos ecуlogo y ecologнsta, con su distinto significado: el de ecologнsta, infiltrado de barbarismo, lleva un matiz de utilizaciуn y barbarismo, ausente en ecologнa y en ecуlogo.

Un ecуlogo se puede sentir incуmodo en sus contactos, a derecha e izquierda, con otros elementos de la sociedad. Los polнticos y burуcratas hablan de la planificaciуn ecolуgica, de ecodesarrollo.

Los populizadores tremendistas amenazan a la humanidad con los mбs graves castigos, haga o no haga cualquier cosa, y su emotividad resulta contagiosa en un medio social poco favorable al pensamiento libre. La ecologнa, en realidad, no tiene tantas pretensiones.

Trata de comprender cуmo los organismos, que otras ramas de la biologнa estudian uno por uno, se insieren en el mundo real. Estos conocimientos pueden ser interesantes para el hombre, como especie biolуgica. En todo caso, las decisiones hay que tomarlas en otro nivel: el ecуlogo aspira a ser oнdo, pero su opiniуn personal no tiene mбs valor que la de otro ciudadano cualquiera. Dentro de otra dimensiуn, ya mбs relacionada con la tradiciуn cientнfica, la ecologнa oscila entre dos tendencias, que, mбs que opuestas son complementarias.

De una parte estб la visiуn muy analнtica de los fenуmenos, el deseo de reducirlo todo a medidas y cifras, en un enfoque preciso, pero que abarca un бrea muy pequeсa. Por otro lado se encuentra la tendencia a buscar regularidades muy amplias y construir modelos o teorнas para explicarlas, tarea que puede ser arriesgada si fнa demasiado a la intuiciуn y se despega excesivamente de una realidad que es de complejidad abrumadora. Algunas de las vaguedades que confunden a la ecologнa actual y el sentido de milicia que infecta a algunos de sus cultivadores se comprenden si se consideran las raнces histуricas del pensamiento ecolуgico.

Es obvio que los mбs remotos antepasados del hombre, anteriores a la revoluciуn del neolнtico, los pueblos cazadores y recolectores, lo mismo que los grupos humanos que aъn hoy conservan dicho gйnero de vida, conocнan bien el funcionamiento de la naturaleza. Sуlo asн podнan tener йxito en sus empresas de caza, anticipar el cambio de las estaciones y sobrevivir. La naturaleza resulta demasiado complicada para ser descrita y explicada de manera racional, por composiciуn de mecanismos fнsicos elementales, y los conocimientos necesarios para la supervivencia adquirieron la forma de tradiciones y creencias, mбs o menos unidas a un cуdigo de carбcter sagrado, es decir, indiscutible.

Contenidos mentales no razonados y aъn fundamentalmente falsos pueden ser excelentes para sobrevivir. Piйnsese simplemente en la forma en que la Luna influye sobre la vida de muchas especies animales. Los individuos de una misma especie ven la Luna en el cielo y pueden utilizar los ciclos lunares para sincronizar, por ejemplo, sus actividades reproductoras. El йxito en la crнa es necesario para producir un nъmero apropiado de descendientes y asн garantizar la supervivencia de la especie.

Pero la Luna no tiene otro efecto directo importante sobre la vida de dicha especie: proporciona simplemente un consenso de actuaciуn. Muchas creencias, pasadas y presentes, de la humanidad admiten la comparaciуn con la Luna, en el sentido de que permiten actuar de manera coherente y sobrevivir al grupo que las comparte, cuyos disidentes lo eran o son a su propio riesgo, aunque probablemente el no conformismo es necesario como elemento de cambio. En la йpoca actual, a partir de la revoluciуn industrial, el hombre dispone de importantes fuentes auxiliares de energнa, que le convierten en una criatura fнsicamente muy poderosa.

En tal situaciуn resultan inoperantes antiguas tradiciones de contenido ecolуgico, aunque йste estuviera expresado de manera mбs o menos mнtica, y concernientes a la forma de funcionar de la naturaleza y el modo de usarla sin perjudicar la utilizaciуn futura de recursos. Si el aporte cultural de la ecologнa ha de ser equiparable al de la idea de evoluciуn, probablemente ha de favorecer la sustituciуn de antiguas formas de consenso, definitivamente arrumbadas, por un nuevo sentido de responsabilidad comъn ante la naturaleza.

Entretanto, el йcologo ha de estar dispuesto a recoger con simpatнa las creencias que se estбn perdiendo. Tal vez encontrarб en ellas sugerencias para nuevos estudios sobre las relaciones entre el hombre y la naturaleza. Los usos de diversas plantas, la composiciуn de las dietas alimenticias, las creencias en ritmos, etc.

Los estudiantes universitarios de extracciуn ciudadana se sorprenden ante los conocimientos de biologнa que poseen los pueblos naturales o los propios campesinos europeos conocedores de la tradiciуn.

Empezar a llenar papeletas, segъn las tйcnicas de los antropуlogos y con el intento de escribir un ensayo o una tesis, no es lo peor que puede hacerse en tal situaciуn, aunque probablemente es poco apreciativo de las raнces profundamente humanas de una ecologнa viva.

Sin dejar de ver con interйs los mencionados antecedentes culturales, la ecologнa actual es una ciencia en el sentido habitual de esa palabra. Busca regularidades en la aparentemente inacabable confusiуn de la naturaleza e intenta explicarlas utilizando principios de otras ciencias que tratan de entidades mбs simples, como la fнsica o la quнmica.

Cada ciencia tiene su propio nivel de estudio: la fнsica, los бtomos; la quнmica, las molйculas; la biologнa, los organismos, etc. El nivel de estudio de la ecologнa estб un poco mбs alto y resulta, por tanto, mбs confuso y difнcil. Es lo que se llama el ecosistema, es decir, la entidad formada por muchas plantas y muchos animales de las mismas o de diferentes especies, que actъan y reaccionan unos contra otros, en el seno del ambiente fнsico, que proporciona un escenario de caracterнsticas definibles, por ejemplo, en tйrminos de temperatura, salinidad, concentraciуn de oxнgeno, disponibilidad de agua, etc.

Estos agentes suelen denominarse factores ambientales o ecolуgicos. Toda la cubierta viva de la Tierra se puede decir que constituye un gran ecosistema, el mayor ecosistema que existe, y recibe el nombre de biosfera, palabra formada por analogнa con atmуsfera, hidrosfera y litosfera: sуlo el acento, mбs tradicional que correcto, de atmуsfera destruye la rima.

Pero no hay inconveniente el hablar de ecosistema para referirse a cualquier segmento mбs pequeсo de la biosfera, lo cual resulta cуmodo, cuando se trata de un segmento fбcilmente definible o confinado, como, por ejemplo, un lago o un acuario. La palabra sistema, en el sentido con que se usa para formar ecosistema, es de actualidad en la ciencia.

Se refiere a un todo o conjunto en el que se pueden distinguir diversos elementos que actъan unos sobre otros o se influyen mutuamente de algъn modo. Hay sistemas fнsicos formados por бtomos y molйculas, sistemas polнticos y econуmicos y ecosistemas, formados por organismos.

La raнz "eco" viene del griego "oikos", que significa casa o habitaciуn. En el estudio de todos los sistemas interesa mбs el conocimiento de las relaciones entre los elementos interactuantes que la naturaleza exacta de esos elementos, los cuales son estudiados por alguna otra ciencia que explica sus caracterнsticas en funciуn de las relaciones entre componentes de un orden inferior.

En ecologнa no hay que preocuparse demasiado por la organizaciуn de los seres que forman los ecosistemas y la biosfera entera, y si se desea saber sobre ellos suele acudirse a la informaciуn que proporcionan las ciencias que los estudian expresamente, como la botбnica, la zoologнa o la bacteriologнa.

Pero deberб recurrirse al punto de vista de la ecologнa si se pretende explicar por quй tales seres son como son, su proceso evolutivo, que no se desarrolla en el vacнo, sino en el seno de un ecosistema, entre infinitos condicionamientos. Mientras que el normal progreso de cualquier disciplina consiste en una paulatina diversificaciуn de las materias, conducente a la especializaciуn, la ecologнa, por el contrario, ha ido combinando conocimientos que, en su origen, pertenecнan a diferentes territorios cientнficos, para intentar formar con ellos un cuerpo unificado de doctrina.

Se dice que la especializaciуn cientнfica ha conducido a la figura del superespecialista que lo conoce todo de un dominio tan reducido que, prбcticamente, es nada. Con semejante acento humorнstico en la exageraciуn podrнa decirse que el ecуlogo tiene tendencia a sentirse generalista, con el riesgo de no conocer nada de aquello sobre lo que habla o escribe, que es casi todo.

Algunas maneras de considerar la naturaleza han contribuido mбs que otras a la gйnesis de la ecologнa moderna. El hombre se ha interesado desde antiguo por el paisaje, identificado casi siempre con el relieve y con la vegetaciуn, en equilibrio con las condiciones locales de clima. La prueba de este interйs se halla en la existencia de antiguos topуnimos que hacen referencia a tipos de vegetaciуn. La йpoca de los grandes descubrimientos geogrбficos aсadiу a aquella preocupaciуn un problema que sуlo podнa resolverse reconociendo su raнz histуrica: Ёcуmo es que, bajo climas semejantes, en Africa y en Amйrica del Sur, de una parte, o en Europa y Amйrica del Norte, por otra, se encuentran paisajes de fisonomнa semejante, aunque formados por especies que no son idйnticas, sino, todo lo mбs, parecidas?.

Los бrboles de la selva suramericana no son idйnticos a los de la africana, pero muestran aspectos convergentes, como adaptaciones que son a climas de caracterнsticas similares. Entre los animales, la convergencia es quizб mбs espectacular y condujo a proponer y a adoptar los mismos nombres, con modificativos o sin ellos. El puma es el leуn americano, el jaguar es el tigre americano; los nombres de zorros y osos se aplican a especies mбs o menos diferentes a ambos lados del Atlбntico. Antes de Darwin, tal semejanza y tal falta de identidad fueron motivo de especulaciуn, acerca de la posibilidad de creaciones independientes, o de la amplitud que afectу el Diluvio bнblico, preocupaciones que estбn presentes en los escritos de muchos historiadores de Indias.

En este tipo de consideraciones enraнza el concepto de nicho ecolуgico. Esta expresiуn se usa para designar cierto "oficio" dentro del ecosistema: asн los llamados zorros a uno y otro lado del Atlбntico corresponden a un mismo nicho, y el leуn y el puma tambiйn ocuparнan nichos mбs o menos equivalentes.

Mucho botбnicos del siglo XIX y XX formalizaron la ciencia de la vegetaciуn y prestaron gran atenciуn al desarrollo histуrico de la misma vegetaciуn.

La sucesiуn es un proceso que conduce de un espacio vacнo a un paisaje en equilibrio con el clima. Pero un ecosistema se desarrolla como una unidad, y no es posible separar la vegetaciуn del suelo,. Al suelo van a parar las hojas caнdas, en йl se hincan las raнces de las plantas y allн vive una comunidad de animales muy pequeсos, importantes en la transformaciуn de la materia. La ciencia del suelo, o edafologнa, se desarrollo principalmente en Rusia, durante el siglo XIX, y contribuye de manera importante a la sнntesis ecolуgica.

Los estudiosos de la vegetaciуn, impresionados por la influencia del clima, y del suelo, se han preocupado mucho por la forma mбs bien pasiva que reviste la adaptaciуn en las plantas y han sido particularmente sensibles a los puntos de vista lamarckistas, que admitнan la herencia de los caracteres adquiridos en la vida individual. Los zoуlogos, en cambio, se interesaron especialmente por los movimientos de los animales, las oportunidades de la evoluciуn, y lo que podrнa llamarse el espнritu de la invenciуn, tan patente en la forma como los animales ocupan los distintos ambientes.

A travйs de esta aproximaciуn, aceptaron mбs fбcilmente que sus colegas botбnicos la teorнa de la selecciуn natural. Unos y otros han enriquecido le ecologнa con distintos puntos de vista, precisados modernamente, en sus implicaciones evolutivas, a travйs de la llamada genйtica de poblaciones. La agricultura, la ganaderнa y la explotaciуn de la caza, de la pesca y de los bosques han contribuido mucho a la ecologнa.

Las poblaciones de peces y las plagas forestales han inspirado pacientes operaciones de censo. No siempre han resuelto satisfactoriamente los problemas prбcticos planteados, pero las cifras acumuladas han conducido naturalmente a la expresiуn o aproximaciуn cuantitativa en el estudio de poblaciones y ecosistemas. El estudio, emprendido por razones sanitarias, de diversos parбsitos humanos, provocadores de enfermedades como el paludismo y la filariosis, cuyos ciclos se conocieron a fines del siglo XIX, preparу la aceptaciуn y valoraciуn de las relaciones muy complicadas que existen en el seno de los ecosistemas.

La prбctica de la agricultura y la necesidad del abono para reponer los elementos extraнdos de las cosechas formaron la base donde asentar el estudio del ciclo de los diversos elementos en el ecosistema, asн como la importancia de estos mismos elementos como limitantes del proceso de producciуn. Estos conocimientos, completando el de la asimilaciуn del carbono y el aprovechamiento de la energнa solar por las plantas, condujeron a formular las condiciones y los lнmites de la producciуn primaria de los ecosistemas.

La ecologнa es una ciencia en las que las calificaciones de pura y aplicada tienen poco sentido. Toda interacciуn entre el hombre y la naturaleza posee el valor de un experimento ecolуgico que permite avanzar algo en el conocimiento de la naturaleza.

Talas, movimientos de tierras, construcciуn de embalses, etc. Todos los estudios fisiolуgicos acerca de cуmo influyen los diversos factores ambientales sobre los organismos son trasladables al aire libre.

De hecho, muchos de los experimentos de laboratorio fueron sugeridos por observaciones hechas en la naturaleza. De esta forma, la ecologнa se convierte en una ciencia experimental, en la que es posible cuantificar la relaciуn entre causas y efectos. Sin embargo, un anбlisis apropiado requiere variar un factor o unos pocos factores cada vez, lo cual conducirнa a proponer muchнsimos experimentos para hacer un poco de justicia a la infinidad de condiciones que pueden presentarse en la naturaleza.

Unos factores se prestan mбs que otros al estudio cuantitativo y, probablemente, el que ha merecido mayor atenciуn es la temperatura. El mismo Rйaumur, introductor de la escala termomйtrica que lleva su nombre, analizу cуmo varнa la velocidad de desarrollo de los organismos en relaciуn con la temperatura, de una manera poco diferente de la que es usada en la ecologнa actual.

Otra vнa de introducciуn de las tйcnicas matemбticas en la ecologнa procede de l estudio de las poblaciones humanas. Los censos y el interйs por las probabilidades de muerte son cosa muy antigua. Malthus y, mucho antes que йl, J. Graunt sugirieron que no es posible considerar el aumento de una poblaciуn en el vacнo, es decir, sin contar con los recursos que, en su caso pueden ser limitantes.

El condicionamiento de unos procesos por otros y la interacciуn entre el aumento posible de una poblaciуn y la variaciуn de los recursos de que depende son temas insistentes. Si hay que mencionar un nombre particularmente ilustre que caracterice la aplicaciуn del anбlisis matemбtico a este aspecto de los procesos ecolуgicos, es el de V.

Volterra, ya dentro del siglo XX. Actualmente, la disposiciуn de ordenadores poderosos ha conducido a su uso cada vez mбs frecuente en ecologнa, bien sea para el manejo de grandes cantidades de datos, bien sea para dar forma concreta a modelos conceptuales, simulando con la mбquina el funcionamiento ideal del ecosistema y viendo si los resultados previstos por las hipуtesis concuerdan con las observaciones hechas en la naturaleza.

La aproximaciуn entre las trayectorias mencionadas y otras que podrнan estar encubiertas en diversas ciencias, como la geografнa fнsica, la climatologнa, la oceanografнa, la biogeografнa, etc. Probablemente una de йstas lo constituyу el hecho de que cientнficos de distintas especialidades complementarias trabajaran juntos, tal como ocurrнa en expediciones oceanogrбficas o en los laboratorios costeros, que vienen a ser equivalentes a barcos anclados.

Por esta razуn, y tambiйn porque el agua se percibe mejor como vehнculo de materiales diversos, el estudio de los ecosistemas acuбticos se adelantу al de los terrestres en conseguir una visiуn dinбmica de la unidad del ecosistema. Durante mucho tiempo todavнa los resъmenes y tratados mantuvieron separadas una ecologнa vegetal y una ecologнa animal.

La monstruosa separaciуn estaba tan arraigada, que cuando los ecуlogos norteamericanos Clemens y Shelford decidieron escribir un manual de ecologнa de sнntesis, en la tercera dйcada del siglo XX utilizaron el tйrmino de bioecologнa, y no, simplemente el de ecologнa.

La contribuciуn mбs importante durante las ъltimas dйcadas se caracteriza por pasar paulatinamente de una visiуn puramente descriptiva a una visiуn dinбmica de los ecosistemas, enfoque que trata de conjugar dos aspectos aparentemente contradictorios: el de su fragilidad y el de su persistencia. Fragmento del libro "Ecologнa" de Ramуn Margalef, catedrбtico de ecologнa de la Universidad de Barcelona. Editorial Planeta. Reproducido con la amable autorizacion del autor.

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