DERECHO PENAL ROMANO TEODORO MOMMSEN PDF

Libro primero. Lugar de la pena en el organismo del derecho. Derecho de la guerra. La persona. La voluntad.

Author:Akigar Kajitilar
Country:Liechtenstein
Language:English (Spanish)
Genre:Literature
Published (Last):7 March 2005
Pages:88
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La ciencia jurdica de los romanos divida el sistema total del Derecho en dos mitades, , saber: en Derecho pblico, esto es, el referente los organismos y rdenes interiores de la comunidad, y sus relaciones con los dioses, con otros Estados y con los miembros pertenecientes la comunidad misma, organismos y rdenes los que sta daba vida; y en Derecho privado, que comprenda los organismos y rdenes tocantes la situacin jurdica de los particulares individuos que formaban parte de la comunidad y las relaciones de unos con otros, relaciones que determinaba y regulaba la propia comunidad.

De aquel sistema total jurdico partieron las concepciones romanas en general, concepciones simtricas, proporcionadas; el llamar ius al orden jurdico, iudicmm la condena, ah solvere la absolucin, indica que estas varias cosas eran partes de un mismo todo. El delito se considera coma borrado por la pena, con! En el Derecho penal se hallan incorporadas, formando un todo unitario, de una parte, las obligaciones morales del hombre frente al Estado que pertewece, y de otra parte, sus obligaciones morales frente otros hombres.

La jurisprudencia romana no conoci ni pudo conocer esta unidad; el procedimiento penal que se verificaba ante los Comicios y el magistrado perteneca al Derecho pblico, mientras que el procedimiento ante los jurados para conocer de los delitos perteneca al Derecho privado.

Sin embargo, no pudo renunciarse la organizacin unitaria del Derecho penal. El elemento fundamental de la ley moral violada, y la consiguiente necesidad de la retribucin llevada cabo por el Estado, lo incluan lo mismo la una que la otra de las dos esferas dichas, y parece que la diferencia entre ellas, relativa si esta retribuciu haba de hacerse por medio del procedimiento pblico, con intervencin de los rganos polticos, por el procedimiento privado, era una diferencia meramente exterior y accidental; de la propia suerte que es imposible hacer depender el modo de estudiar cientficamente el hurto de la circunstancia de que el mismo revista la forma de peculado 6 la de furtum, de que en tiempos posteriores se empleara en su procedimiento la accin civil de hurto la eognio del magistrado, y de la propia manera que es imposible dividir las injurias, segn que su conocimiento correspondiera los Comicios, al gran tribunal de los jurados, los jurados privados.

Adems de la materia que vamos exponer aqu, existan, pues, el Derecho poltico del Estado, el Derecho religioso sacral, el Derecho referente al patrimonio de la comunidad Derecho fiscal, segn se le denomin en los tiempos posteriores del Imperio, y, finalmente.

Bien puede decirse que esta delimitacin del Derecho penal, sobre todo en una esfera definida por abstraccin y no por tradicin cientfica, no se realiz sin cierta violencia y sin cierta sutileza.

El Derecho del Estado, especialmente la organizacin de las magistraturas, era condicin previa tanto para el Derecho penal pblico como para el privado, y con frecuencia hay que estarse remitiendo l 6 penetrando en el campo del mismo de un modo expreso.

El procedimiento penal pblico formaba originariamente una parte integrante del Derecho sacral, en cuanto el mismo, segn se demostrar en el captulo primero del libro quinto, tenda la expiacin por parte de la comunidad, concepcin sta do la cual se libr seguramente desde poca temprana el procedimiento criminal.

Si los impuestos y las aduanas, cosas pertenecientes al derecho patrimonial de la comunidad, no los encontramos incluidos en el Derecho penal, es preciso conceder, en cambio, como se ver en el correspondiente captulo del libro quinto, que entre Ja pena pecuniaria establecida por la ley y los impuestos no exista ninguna diferencia intrnseca, y que la lnea divisoria que entre ellos se estableca en materia procesal era perfectamente arbitrara.

Etnalinente, en cuanto toca al derecho privado de crdito, la diferencia entre el deudor de dinero y el ladrn tena sin duda un fundamento en la misma naturaleza de las cosas; pero una separacin rigorosa entre ambas esferas slo puede llegarse por medio del derecho positivo, y singularmente aplicando la regla, segn la cual los herederos slo se les trasm- tan los crditos no provenientes de delitos.

Esta delimitacin fue hecha con suma precisin, y sin gran dificultad podemos nosotros tomarla como base para nuestro estudio. En el procedimiento penal, donde no se diferencian esencialmente las reclamaciones de ndole privada procedentes de delitos y las no procedentes de delitos, solamente puede tratarse con brevedad de las originadas por delitos privados.

Nuestra exposicin del Derecho penal ha sido dividida en cinco libros, el primero de los cuales trata de la naturaleza y lmites del Derecho penal; el segundo, de las autoridades penales; el tercero, del procedimiento penal; el cuarto, de los varios delitos en particular, y el quinto, de las varias penas en particular.

Se ha prescindido de la peligrosa divisin en perodos; asi, que en cada captulo se halla reunido todo cuanto de la materia hay que decir en todos los tiempos. La divisin en preceptos jurdicos y realizacin del derecho, , como suele decirse, en derecho sustantivo y procedimiento, divisin que desde el punto de vista cientfico es difcil siempre, se presenta como inadecuada sencillamente por lo que las materias criminales se refiere, y no es lo que menos me ha estorbado para la conveniente organizacin literaria del trabajo.

T no hay duda de que, en parte, debo atribuirse esto mismo el hecho de que ningn jurista le satisfaga el Derecho penal romano. La fijeza formal ideal de conceptos fundamentales que es caracterstica del Derecho privado romano no se trasmiti sino en limitada medida la ms importante parte del Derecho pea al, la parte ms importante con mucho, sea la del Derecho penal pblico; sobre todo, el delito ms antiguo, y el que en todo tiempo tuvo mayor importancia, el crimen contra el Estado, se distingui siempre por la falta de fijeza y determinacin, siendo los Comicios con el magistrado 10 POR TEODORO MOMMSEN 11 quienes lo denan y quienes su arbitrio sealaban la correspondiente pena.

Con todo, el Derecho penal romano no es meramente un complemento necesario del Derecho pblico de aquel pueblo, sino que su conocimiento ea tambin indispensable para explicarse uno j tener perfecta conciencia del Derecho privado de Roma. Podemos aadir aqu lo que desde el punto de viatOf lexicogrfico cabe decir respecto de los conceptos generales y fundamentales del delito y de la pena. El abisma existente entre los dos crculos del Derecho penal, entre el pblico j el privado, abismo que no fue propio exclusivamente de los tiempos primitivos, sino que de hecha nunca lleg colmarse, y que no debemos olvidar ni velar, se manifiesta claramente en la carencia que se advierte, sobre todo en el antiguo Derecho y que vamos ahora poner de manifiesto , zio ya de conceptos generales, pero s de expresiones generales.

No hay duda de que el delito en general se design antiguamente por medio de una denominacin, que lo mismo se aplicaba los comprendidos en la esfera del Derecho pblico que los comprendidos en la del Derecho privado, y que no era privativa de ningn delito en particular.

Esta denominacin fue la de noxa 6 noxia; la. El valor de ambas era el mismo, saber: tanto segn su trasparente derivacin, como segn el uso que de ellas se baca, significaban dao, y, por lo tanto, eran adecuadas para abarcar los delitos de las dos refecidas esferas, en cuanto el dao poda ser inferido tanto al Estado como los particulares.

As aconteca, de un lado, en los casos de ultraje agravio internacional, cuando el Estado romano entregaba al ciudadano culpable la otra comunidad Estado perjudicado, y por otra parte, en los casos de delitos privados, advirtiendo, no obstante, que se aplicaba tal denominacin predominantemente los daos causados por los hombres en las cosas, y que se fue dejando de emplear con respecto los daos en las cosas causados por animales, y al hurto.

Cuando se persegua personalmente al autor de un delito, ste no era una noxa; por consiguiente, la perduelin y el homicidio no entraron nunca dentro de este concepto; noxius no era el que cometa un delito, sino el que verificaba dicha entrega causa de un delito. No se conoca una condena penal la entrega por noxa, sino que sta representaba en el Derecho pblico un expediente recurso de que se echaba mano para librar la comunidad de la punicin divina que se haba hecho acreedora, j en el Derecho privado, un subterfugio que se acuda para librar al demandado de la condena de que tena que responder por un individuo que se hallase sometido su potestad.

Prescindiendo de las expresiones ajenas a l a lengua jurdica, podemos decir que para denominar el delito haba dos palabras con alguna pretensin de valor tcnico, y que la vez eran de un uso y de una aplicacin generales: las palabras crimen j delictum. La criba, lo que sirve para cribar, es cribrum. La injusticia, prescindiendo del acto de su persecucin ante los tribunales, no se llamaba crimen, como tampoco se llamaba as el acto de hacer valer ante los tribunales una pretensin que no incluyese una injusticia.

La aplicacin inmediata de tal significacin la administracin de justicia es comn la lengua latina con sus hermanas. Crimen representa aqu la inculpacin de una injusticia; es, pues, una voz pi-oeesal; es el asunto que se presenta ante el juez para que lo resuelva.

En vista de esta procedencia, lxicamente comprobada, j en vista del uso, tanto de expresiones griegas afines stas, como tambin de las dems expresiones latinas pertenecientes la misma cepa, apenas cabe duda de que, primitivamente, crimen, lo mismo que iidicium y legis ado, y en general todas las voces referentes las contiendas jurdicas, abrazaban todo el campo del Derecho en general, y servan para, designar la accin demanda, cualquiera que fuese la especie de sta.

Pero con el uso adquiri la palabra de que tratamos uu colorido tico, signicaudo, no ya la inculpacin de una injusticia, sino la inculpacin de un delito. Nunca se aplic la palabra crimen la accin demanda de carcter puramente patrimonial, sino que se concret la esfera de los delitos; pero aqu se hizo uso de ella, tanto con respecto los delitos privados, como tambiny con mucha mayor frecuenciacon relacin los delitos pblicos.

Con este carcter de generalidad se sirvi de ella la ciencia jurdica de la poca del Imperio, igual que se sirve la ciencia de nuestros das; n embargo, la voz sinnima de ella, delictum, de que ahora vamos tratar, ha llegado adquirir antea carta de naturaleza en el uso cientfico. La cual indica propiamente el acto de resbalar, la comisin de una falta y, puesto que la encontramos frecuentemente empleada ya por Plauto, sin relacin un hecho penal concreto que conmueva todos los fundamentos de la moralidad comn, y con un valor tico, es perfectamente adecuada para designar en el Derecho penal el deUto como tal.

En el lenguaje corriente, se aplicaba tambin indistintamente los delitos pblicos y los privados, para diferenciarlos rigurosamente del auxilio jurdico no punible. Ko tena colorido alguno retrico, y por lo mismo era muy apropiada para el uso cientfico.

Pero, segn todas las probabilidades, en la ciencia jurdica misma no se introdujo desde luego, ni adquiri toda su generalidad hasta poca muy posterior. Todava en la coleccin justinianea de disposiciones legales no encontramos la fusin exterior en un solo cuerpo de las acciones privadas con las pblicas, fusin que no aparece hasta los digestos del mismo emperador.

Pero en el uso de la palabra tenemos ya la prueba de que se haba sentido el carcter unitario del Derecho penal largo tiempo antes de que se verificase esta unin exterior. Siempre, sin embargo, resulta ser un hecho caracterstico el de que no lleg elaborarse una voz cientfica para denominar el delito, sino en poca avanzada y despus de luchas y dificultades.

Mas tambin este concepto fue elaborndose y adquiriendo un sentido general poco poco, y slo en tiempos posteriores, y por virtud de una traslacin muy extraa, vino existir una expresin de valor general y reconocido en semejante materia. Los grados etapas que al efecto conviene tomar en cuenta no podemos exponerlos convenientemente en este libi-o sino en parte, al tratar de la punicin domstica; en parte tambin los estudiaremos en el libro cuarto, sobre todo al ocuparnos del hurto, y en parte en el quinto, al hablar de la penade muerte y de las penas pecuniarias.

Ahora vamos recoger lo ms esencia], y singularmente lo que la terminologa se refiere. Desde el momento en qvie existe! La lengua de los romanos no tuvo palabra alguna que sirviera para designar de un modo general y oficial esta circunstancia. La ejecucin dei culpable, sea el suppUcium, puede considerarse sin duda como tal con relacin los tiempos primitivos, supuesto que en el ms antiguo procedimiento ante los Comicios con el magistrado no se conoca ninguna otra pena ms que el suplicio.

Todava en mayor grado se careca de terminologa precisa en el campo del Derecho penal pri- vado. El cual tena por base el pensamiento fundamental de la retribucin justa y aprobada por la comunidad, retribucin que se realizaba inmediatamente en forma de pena capital de talin, bien en cualquiera otra con la que el perjudicado se mostrase conforme. No tenemos noticia de ninguna expresin comn genrioa que abrazase todas las penas privadas en esta grandsima extensin de su concepto, concepto que el derecho de las Doce Tablas nos presenta ya debilitado, y el cual qued probablemente trasformado del todo no mucho tiempo despus.

La solucin pago de la deuda contrad a por el delito privado, solucin que evidentemente fue potestativa en un principio, pero que ya eu las Doce Tablas se hallaba prescrita para la mayor parte de los delitos de esta clase en forma de pago pecuniario obligatorio, se denominaba da-mnum en la antigua lengua jurdica, palabra que, etimolgicamente, significaba entrega donacin, y que se empleaba especialmente como sustantivo en relacin con los delitos privados, lo menos cuando se trataba del hurto y del dao en las cosas.

Damnum era, pues, el dinero, la donacin que entregaba el demandado al demandante en concepto de expiacin, de pago de un delito. Por el contrario, cuando se trataba de igual donacin pago por causa de lesiones corporales, las Doce Tablas se servan de la palabra griega poena, referente los prstamos. Luego que todos los delitos privados se aplic el sistema de la prestacin pago pecuniario obligatorio, dej de usarse con relacin los mismos una de las palabras que servan para designar dicho pago, y probablemente dej de usarse porque no se senta ni perciba bien claramente el valor originario que corresponda la voz relativa los prstamos; entonces ya qued como palabra nica para designar todo concepto de punicin pago en general la 16 EL DEEKCHO PENAL KOMANO Toz poena, sin distinguir entre las pblicas y las privadas incluyendo en tal concepto las indemnizaciones por los daos procedentes de los delitos.

Dicha vozpoena se aplicaba en tal sentido lo mismo en el lenguaje tcnico que en el usado en la conversacin ordinaria.

La adquisicin de este sentido amplio por la palabra que nos ocupa es la prueba decisiva de que los delitos en general fueron incorporados en un solo sistema, y es el mejor signo de que el Derecho penal romano vino constituir realmente un todo unitario. No podemos determinar con precisin cundo comenz adquirir la voz poena este amplio significado; lo que podemos asegurar es que en los siglos posteriores de la Repblica ya se la empleaba conocidamente en tal sentido.

Tambin la pena convencional de que se haca uso en el derecho no correspondiente la materia de delitos tena en el fondo este mismo concepto tico. Eesulta, pues, que en el Derecho penal romano no existieron desde un principio voces adecuadas que sirviesen para designar el delito y la pena en general; sin embargo, para esta ltima se introdujo ya en poca temprana la palabra foena, y para el primero se introdujeron en tiempos posteriores las palabras crimen y delictum.

Pero estos principios formaban todava dentro del hogar domstico una unidad indeterminada, como sucede con todo germen. Las dos esferns que el Derecho penal abraza. As como para conocer un ro es preciso averiguar sus fuentes, as tambin el Derecho penal romano no puede ser bien comprendido si no se estudian sus bases en el ejercicio de la punicin domstica. La llamada jurisdiccin domstica es sencillamente una contradiccin en los trminos, y fue tau desconocida en el Derecho romano, como fcil y corriente es en el moderno; la jurisdiccin estriba en el poder que tiene la comunidad sobre los individuos, y este poder es tan diferente del del propietario sobre sus cosas, como lo es el rbol de la semilla: no es un poder absoluto ilimitado, como el del propietario, sino un poder concedido y regulado por el orden jurdico.

Al Derecho privado es al que corresponda determinar quines eran los individuos con capi. Ante todo, pertenecan esta categora los esclavos, con relacin los cuales la originaria identidad entre la propiedad y el poder domstico se mantuvo hasta poca muy avanzada.

Lo propio aconteci, al menos en la poca primitiva, con ios hombres personalmente libres que estaban sometidos a l a potestad domstica, pero no en concepto de descendientes j conforme al derecho relativo stos. Segn el sistema originario, la mujer estaba siempre, y por necesidad, sometida la potestad ajena; con relacin a mujer casada, el lugar del poder domstico lo ocupaba la potestad marital; la que no se hallara sujeta al poder del padre del marido, estaba sometida la tutela gentilicia, la cual en los tiempos primitivos era equivalente aquellos poderes.

Las muchachas consagradas al culto de Vesta, como hijas de la comunidad que eran, estaban bajo la potestad del rey, y posteriormente bajo la del pontfice mximo.

No hay, sin embargo, documento alguno que acredite, por lo que la tutela gentilicia toca, el ejercicio de semejante potestad en forma de punicin sobre las mujeres por los delitos queliubiesen cometido; y en cuanto alpoder marital, tampoco contamos con otra cosa, respecto la facultad de castigar las mujeres, ms que con algunos relatos no histricos, cuyo propsito fue ilustrar JOS principios del antiguo Derechoj de los tiempos histricos, hemos de decir; primero, que difcilmente se hizo uso en ellos del poder marital de imponer penas la mujer en toda su extensin y con todas sus consecuencias, y en segundo lugar, que la celebracin del matrimonio que no produca el efecto de hacer eutrar la mujer en poder del marido comenz ser permitida en poca relativamente temprana.

Es verdad que la antigua costumbre se halla comprobada por el uso posterior de encomendar al marido los pai-ientes la ejecucin de la pena impuesta la mujer por los rginos del Estdo, y tiemblen por el uso que encontramos en la poca del Imperio, segn el cual los ms altos tribunales, que procedan libre y discrecionalmente, delegaban en las causas q u e nos referimos hasta la facultad de pronunciar la sentencia.

No es posible decir que esta anmala extensin del tribunal del pontfice sa remonte hasta los tiempos primitivos; quiz el origen de la misma haya que buscarlo en algn acuerdo del pueblo, en tiempos relativamente adelantados.

Que el poder punitivo regular perteneciente al jefe domstico, tal y como ste lo ejerca sobre los individuos privados de libertad y sobre los hijos de familia, no era otra cosa, segn queda dicho, ms que el ejercicio del de- 22 POE TEODORO MOMMSEN 23 recho que al propietario corresponde, y no debe ser, por tanto, considerado como derecho penal, nos o demuestra el hecho de no hallarse, con relacin l, determinadosde unp. No era el delito lo que faltaba en la punicin domstica; lo que no exista era la fijacin y regulacin legal del mismo.

El jefe de la casa poda proceder por causa de toda accin violadora de la ley del Estado verificada por cualquiera de las personas sometidas su potestad domtitica, lo mismo si se trataba de un delito pblico que de un delito privado; pero poda pi-oceder no menos consecuencia de una accin cualquiera que no estuviese prohibida por las leyes.

Desde el punto de vista moral, poda distinguirse el procedimiento por delitos, el procedimiento con fines de educacin y para el buen orden de la casa, y el procedimiento slo fundado en el arbitrio y en la crueldad del jefe; pero jurdicamente todos ellos eran iguales: se haca uso delapunioiu domstica cuando y porque al seor le placa.

Sobretodo, este procedimiento serva para complementar el Derecho penal del Estado, cosa que debe tenerse en cuenta, singularmente en cuanto se refiere los comienzos de la evolucin poltica. De las dos grandes y muy bien separadas esferas que abraza el Derecho penal: el procedimiento de oficio de la magistratura por causa de ofensa inferida la comunidad, y el procedimiento de la misma magistratura por causa de ofensa inferida los particulares y peticin del perjudicado, este ltimo fue, sin duda alguna, el primero que lleg adquirir forma en los tiempos posteriores; ha existido una poca en la cual el desertor, el cobarde, el traidor, eraa castigados, y en que, por el contrario, cuando se trataba de daos causados los particulares, se dejaba la retribucin al arbitrio del perjudicado mismo de los suyos.

Pero cuando el delincuente era un individuo sujeto al poder domstico, se aplicaba en este terreno, y se aplic desde antiguo, el derecho domstico: falta de un procedimiento establecido por el Estado, todo jefe de familia poda determinar la retribucin que hubiera de concederse al lesionado, con lo que pona cubierto su persona y sus bienes de la reaccin vindicativa que pudiera ejecutar este ltimo.

Tal fue sin duda el origen del antiqusimo sistema de la noxa estudiado ms atrs p. Este procedimiento, aplicable porigual al homicidio, al robo y al dao en las cosas, uo era un procedimiento penal, pero seguramente sirvi de modelo para el procedimiento en los delitos privados: el cual se introdujo en el procedimiento penal, por cuanto en el caso de dao producido por un individuo no libre, al jefe de familia bajo cuya potestad se hallaba ste le obligaba la comunidad apagar aquello que ya anteshaban venido determinando y exigiendo de l la equidad y lacostumbre, y en el caso de ser el daador un individuo completamente libre, el Estado lo trataba de una manera anloga aquella como trataba el jefe domstico al daador que no gozaba de libertad.

Claro est que tan pronto como comenz emplearse el procedimiento pblico del Estado en los delitos privados, perdi su importancia con relacin los mismos el sistema de la punicin domstica, sin que por eso dejara el mismo de ser aplicable los delitos co- 24 FOB TEODOBO MOMMSEN 25 metidos por los individuos sujetos al poder domstico. Con respecto los delitos ejecutados por las personas sometidas este poder contra el propio jefe de la casa, contra alguna persona dependiente de l, siempre que tales delitos no fueran incluidos ea el Derecho penal pblico, no se permiti hasta poca ms adelantada ejercitar uno mismo la propia defensa jurdica contra ellos, supuesto que en estos casos no se daba el requisito indispensable para el procedimiento privado, esto es, la existencia de partes opuestas; no se poda acudir otro medio ms que la punicin domstica, que, como se ha dicho, era complementaria del Derecho penal.

El Derecho pblico dej especialmente abandonada al sistema domstico, hasta fines de la Repblica, la punicin de las mujeres. Si las costumbres daban poca importancia las faltas sexuales del varn, eran en cambio muy exigentes en cuanto la castidad de las mujeres; y aunque es verdad que el Derecho penal de la poca republicana no conoci el repudio, el hecho fue debido exclusivamente que, para ios casos en que se hubiera debido hacer uso de l, se acuda la punicin domstica, que ejercitaba sobre todo el padre de familia, pero que tambin poda ejercitar, sin duda alguna, en Jos antiguos tiempos, el marido.

El procedimiento empleado contra las vestales deshonestas no era ms que la aplicacin las hijas de familia de la comunidad del procedimiento de que se haca uso dentro de la casa contra las hijas de familia deshonestas. Posteriormente decay el sistema de la punicin domstica, hasta venir desaparecer completamente; Augusto entonces lo sustituy, para los casos que nos ocupan, por el procedimiento de adulterio y estupro, cargo del Estado.

Tampoco exista en el sistema de la punicin domstica un concepto de pena legalmente fijado, esto es, una determinacin legal de la relacin entre el hecho ejecutado y su correspondiente retribucin.

No pudo haber normas tocante la proporcin cualitativa y cuantitativa de la pena. Dada la naturaleza de la punicin domstica, era posible que el peor dlos ultrajes quedara sin castigo y que la ms insignicante falta llevara consigo gravsimas consecuencias; es ms, era posible que aun no existiendo falta de ningn gnero, la mera arbitrariedad hiciese lo que bien le pareciera. Este modo de proceder slo era censurado en tanto en cuanto no era permitido nadie abusar de su propiedad.

Esta concepcin de la punicin domstica, cuyas consecuencias podan ser tan terribles, no experiment ninguna modificacin que la dulcificase esencialmente durante la poca republicana, si se excepta la ya mencionada emancipacin de las mujeres; es ms, aun la manera de tratar las faltas de las vestales contra la honestidad como un delito merecedor de la pena de muerte, en medio de una poca de tanta relajacin de costumbres femeninas cual es difcil encontrar despus otra que la iguale; aun 26 PE TEODORO MOMMSEN 27 esa manera, ms bien que suavizarse posteriormente se exacerb, y se exacerb porque cada vez fue mayor el miedo que se tena los dioses.

En los tiempos del Imperio se fue gradualmente limitando la facultad de imponer el suplicio por va de punicin domstica, como se dir ms al pormenor en el libro IV al tratar del homicidio: partir de la poca del emperador Claudio, se incluy en el concepto del homicidio la muerte dada sin motivo bastante un esclavo, y desde Constantino en adelante, se estim igualmente como homicidio la muerte estrajudicial del hijo de familia y la del esclavo.

Tambin el tribunal pontifical perdi, aun cuando slo despus de Constantino, la potestad que le corresponda antes sobre las vestales y sobre los que cometan con ellas delitos contra la honestidad, puesto que una vez que el collegium haca la instruccin sumario de la falta cometida, era preciso invocar la intervencin del tribunal del Estado para ejecutar la pena. Sin embargo, no por eso se trasform, en manera alguna, el poder domstico de punicin en un tribunal domstico; en la easii, lo que resolva los asuntos, despus de la poca dicha igual que antes, era el arbitrio, si bien ste no poda ser ya tal que pudiera propasarse sin restriccin alguna los mayores extremos.

Finalmente, en el sistema de la punicin domstica no exista tampoco un procedimiento regulado por la ley.

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