CARTAS MARCADAS DE ALEJANDRO DOLINA PDF

La trama es sencilla. La historia de un libro y como este llega o no a los distintos personajes de la novela. Envueltos en desamores y trifulcas dignas del mejor escritor argentino. La novela es complicada. Dolina no pretende instalarse en un canon que lo haga remitir a comportarse como el mejor. Dolina prefiere esquivar eso y mantenerse en silencio.

Author:Tegul Nerr
Country:Solomon Islands
Language:English (Spanish)
Genre:Politics
Published (Last):6 September 2008
Pages:470
PDF File Size:6.65 Mb
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ISBN:830-2-30482-994-7
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Full text Annotation Cartas marcadas es un libro envuelto en niebla. Vemos poco y lo poco que vemos es dudoso. Los muertos se pasean por el barrio, las pesadillas se hacen realidad y los sujetos se vuelven inconstantes. El lector anda a tientas entre personajes que tratan de ocultar un secreto. En una comunidad de identidades mutables el pasado no es personal sino colectivo.

Los sujetos son inconstantes y no puede caer sobre ellos ni el castigo, ni las deudas, ni las herencias, ni la nobleza, ni la lealtad. Famoso es el poema del general Li, o acaso del trovador Po Chang. Todos se alojaron en un lujoso palacio.

No siento nada. El universo es creado cada cinco minutos. En esta novela se habla con frecuencia del Libro de los El primero era el Sefer Raziel.

Tal vez no. El Libro de los Secretos no participa de estas nostalgias. Anotaremos otros datos: El Libro se ha perdido y recobrado varias veces. Pero algunos sospechan que no siempre se recupera el mismo volumen que se pierde.

Debemos comunicar ya mismo que hay quienes conspiran y trabajan en la sombra para evitar que el Libro alcance su plenitud.

Cada tanto roban, sustituyen o interpolan. La niebla se hizo mas cerrada. Pronto la rodearon y empezaron a gritarle palabrotas. Los marinos fueron ganando confianza. Todos queremos conocerla. Es posible que nos veamos obligados a violentarla un poco. No le conviene rehusarse. Hace tiempo que no la vemos Quiero ver a Artola. Su padre coleccionaba aquellos armatostes. Sin embargo, debo hablarle un minuto a solas. Los chinos reaparecieron victoriosos. Las chicas los abrazaban ya sin bailar.

El bando en derrota se hallaba disperso. Se amaron de un modo breve y feroz. El acordeonista ciego apenas si tocaba notas sueltas que no significaban nada. Capitulo 4 El mozo En el barrio de Flores la niebla es verde. Hay quienes, por el gusto de enfatizar, le atribuyen un brillo luna parecido al de los relojes luminosos. Cuando ya estaba desorientado, por completo, tuvo la suerte de cruzarse con Fineo, el ciego inconsolable, que precedido por un perro en llamas, profetizaba en voz alta.

Pero a nadie le importa Colaboren con el ciego Siga adelante. La segunda calle es Artigas. No le voy a negar que las cloacas sin un poco hediondas. Entre besos y caricias lo sentaron en la vereda y se fueron cantando estribillos obscenos. Ay, de las inteligencias empantanadas en charcos de desmemoria. La niebla verde, por suerte, no nos deja ver la derrota de las tetas de nuestra juventud.

Pero tampoco nos deja conocer nuestro propio rostro. Solo una cosa hay en el mundo: la juventud. Mansilla se fue ausentando de a poco hasta llegar a su departamento. Los gritos se acallaron. La palabra mozo estropeaba el inciso. Pero todos se olvidaban enseguida y regresaban a la comodidad primigenia. El culpaba a los loros. Imaginamos la Luna no diferente a San Luis. Pensamos que la muerte se va a parecer a la vida. Esa idea nos impide salir de nuestro libro encierro mental.

Creemos que lo desconocido se parece a lo que conocemos. La negra simbolizaba la verdad y por ella entraban las personas amistosas. La roja era la puerta de la mentira y era utilizada por los farsantes. A la tardecita el viejo sacaba un banquito a la vereda y se sentaba a tomar aire fresco. Algunos vecinos no lo tomaban muy en serio.

Muchas veces, de puro comedido ayudaba al anciano envuelto en en su taller de alquimia. Otras veces hablaba como un criollo viejo y se ayudaba con muchedumbre de refranes. El viejo se jactaba en distintos idiomas su don de lenguas. En algunas reuniones, el viejo se rodeaba de un coro de aduladores que le festejaban las gracias y tomaban partido a su favor en caso de controversia. Una noche, muy tarde, alguien toco el timbre de la casa del alquimista. Mabel por la puerta negra, las otras por la roja.

El Libro de Raziel, el Libro dorado, el Libro de los Solamente hay copias, citas y falsificaciones que dicen porvenir de un texto que nunca fue escrito. En Chiclana hemos consultado el caldero de Cerridwen.

La primera es la niebla. Ya ha muerto mucha gente por culpa de ese libro. Las viejas ganaron la calle y desde la vereda de enfrente con voz aguda de brujas injuriaron al alquimista. Estaban invitados a una especie d fiesta. Tal vez antes d salir, al elegir un calzoncillo o al cerrar la puerta. Esa cantante, Karina Warren, marca uno treinta y seis la milla. Fue construido n por los ingleses del Central Argentino para alojar a sus principales funcionarios.

En el primer piso, unas terrazas enormes daban directamente al parque. Dicen que el payaso Frank Brown alquilaba las habitaciones del frente. El palacio contaba con una leyenda de mala sombra, que sin embargo resultaba atractiva para sus ocupantes.

Los servicios fueron suprimidos. Les costaba avanzar entre los invitados. Hablemos igual. Variaciones de intensidad Dos burro Tres burros Se besaron justo al final del capricho del saxofonista. Los faroles del parque se encendieron de repente. Salzman dijo sus primeras palabras en aquella tertulia. Ella no hizo nada. Un humo de incienso y de porros flotaba alrededor de sus hombros.

Salzman y Mandeb la buscaron para examinarla de cerca. Anduvieron de remolino en remolino hasta que consiguieron aferrarse a una pared de madera. Entonces corrieron a buscar a Ives Castagnino. Ya hubo peleas Por suerte hoy no vino el peor de todos. Es un caballero muy elegante. Me han dicho que es budista. Todos miraron hacia la puerta con tristeza. Habla muy poco. Es raro que no haya venido.

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